jueves, 16 de julio de 2015

Cueva del Valle (Rasines, Cantabria)

Participantes: Diana, Quique y Lluis
Fecha de la actividad: 20 de junio de 2015

La cueva del Valle o Viejarrona según los lugareños es el lugar del nacimiento del río Silencio. Es una de las cuevas exploradas más largas del mundo, con diversas entradas y por tanto con distintas opciones de travesía. En este caso decidimos entrar por su gran boca de salida, remontando el trazado del río Silencio y volviendo a salir de nuevo por la misma boca.

Entrada de la cueva, surgencia del río Silencio

El estiaje facilitó el recorrido con mojaduras puntuales controladas, soportables aún no llevando neopreno, lo cual hicieron del recorrido una agradable actividad, pudiendo saborear sin sufrimientos la cavidad visitada.

Desde la entrada fuimos remontando el curso por el propio río subterráneo, descansamos un rato en La Playa, una zona arenosa apropiada para echarse un rato en la arena, luego avanzamos por la Galería Cómoda que hace honor a su nombre, pasamos después por El Sahara y llegando a los laminadores, dimos la vuelta. Era suficiente por la hora que ya era.

El recorrido hecho fue asequible y entretenido. Nada más entrar tocó meterse en agua, para pasar un tramo anegado con calado escaso, de ese que casi llega pero no a esas zonas del cuerpo que acusan con mayor sufrimiento y temor el frío del agua.

Cruzando zonas inundadas con habilidad para no mojarse más de lo necesario

Pronto tuvimos que ascender una rampa con una cuerda cómoda si bajas, menos clara si subes, ya que la señalización está prevista para las salidas de las distintas travesías. Luego y visto de cerca el paso era sencillo, había que encajarse por un ventano que hay a la izquierda de una columna, en la que se abraza la cuerda que sube.

Ascenso de pequeña rampa

A partir de ahí el recorrido es variado, hay mucho bloque que obliga a ir sorteando el paso y buscando la mejor forma de hacerlo, sin opción a perderse ya que vas siguiendo la galería, pero con la incomodidad de tener que ir rastreando la mejor forma de avanzar. El río no es visible siempre, aparece y desparece a modo de Guadiana subterráneo, a veces lo oyes, otras se lo traga un sumidero oscuro, reaparece mediante surgencias interiores y otras avanzas por su lecho meandriforme, chapoteando en el agua. Estas son las zonas más agradables y más reconfortantes de esta parte de la cueva.

Tramo de andar por el río Silencio

Descanso en La Playa

Vaya, vaya, aquí hay playa

Paseo por el río Silencio

En otros lugares, el recorrido abandona la comodidad y se deshace en estrecheces y laminadores, ninguno agobiante pero en ocasiones un poco laberínticos, que obligan a tantear alternativas a veces fallidas, ya que los hitos, como ya se ha dicho, no están puestos para ser vistos en este sentido. Encontramos también alguna cuerda de nudos, pero en general todo sencillo.

Cuerda de nudos sencilla, para no resbalar

La salida en cambio fue mucho más rápida y facilona, ya que los hitos o señales se veían con facilidad, a veces de dos en dos incluso.

TEXTO Y FOTOS DE LLUIS


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