lunes, 18 de mayo de 2015

Sima de la Cierva, mayo 2015


                             
Participantes: David, Yolanda, José Manuel, y  Miguel
Tiempo estupendo, soleado y despejado 

El día era estupendo, de los que apetece salir al campo y que mejor sitio que al bosque de Valsalobre.

Paramos en Sacedón, donde en el bar de la plaza tenemos por costumbre hincarnos un montado que le denominan Piripi, que aparte de ser media barra lleva un poco de todo (lomo, beicon, queso, tomate, mahonesa, etc), algo ligero.

Con la barriga llena nos dirigimos a Villanueva de Alcorón, una vez pasado el pueblo, cogemos la pista que sale a mano izquierda de la carretera y que cruzando un pequeño barranco por un puente de piedra sube por una empinada cuesta que nos lleva a la parte llana del bosque.


La pista no está en muy buen estado para ir con un turismo, en este caso íbamos con la furgoneta de David que es algo más alta, y que después de unos 3km aproximadamente nos llevó hasta la misma boca de la Sima.

Un día perfecto en el que teníamos todo lo que nos hacía falta para disfrutar (buena temperatura, un sol radiante, una buena Sima, buena gente y lo más importante, las ganas de hacer espeleo).

Preparando la instalación en pozo de estrada

Con todos estos ingredientes y sin más dilación, nos vestimos de Romanos, montamos las cuerdas y para abajo.

La última vez que estuvimos en esta sima mirando en nuestro blog, hacía ya casi 7 años, cuestión ésta por la que es difícil acordarse de cómo estaba montada de anclajes.

Con la información que teníamos fui montando al libre albedrío. Anclamos un trozo de cuerda a un spit que hay a unos metros de la boca, montando un pasamanos hasta una placa y desde allí seguidamente en la vertical del pozo, una cabecera en Y en otras dos placas que encontramos instaladas en buen estado.

Bajando el P - 40 de entrada a la sima


El P- 40 de entrada lo fui montando en los anclajes fijos con chapa y que estaban en buen uso, aunque se me pasaron dos de los tres fraccionamientos que había, que me hicieron remontar para colocarlos. A unos ocho o diez metros había otro parabolt que no era necesario montar, ya que la cuerda no rozaba.

En el fondo del pozo continuamos por una grieta estrecha e inclinada que nos llevó hasta una cornisa por la que hay que pasar por un quita miedos de cuerda instalada en fijo, para asegurar el paso y bordear la cabecera del pozo  31 metros  que nos queda a un lado.

Cabecera del P - 30 paso estrecho


Seguimos de frente por la galería incómoda y estrecha que nos lleva a la cabecera del pozo de 30 m. La boca del pozo es estrecha y a un par de metros por debajo se estrecha algo más en forma de grieta, en la que se debe pasar en la posición adecuada para no quedar atascado.

La cabecera tiene algunos parabols donde monto la cuerda y comienzo a bajar pasando la grieta estrecha sin problemas, y a unos dos metros aprox. más abajo instalo un fraccionamiento y espero a José Manuel, para indicarle y ayudarle si es necesario a pasar el estrechamiento.

La maniobra de José Manuel es correcta y pasa justo por lo cual en esta ocasión no tuvimos que usar la vaselina especial para gateras verticales (cuatro patadas), sigo descendiendo el pozo mientras José Manuel se queda para indicar a David y a Yolanda para que puedan también pasar la estrechez sin atascos.

David en la base del P - 30

El pozo de 30 metros continua en forma de diaclasa y se ensancha un poco hasta una obstrucción a 8 metros del suelo, donde me obliga a colocar otros dos fraccionamientos para que no roce la cuerda.

Dos espeleo-romeros contentos antes
 de pasar la gatera de acceso al P - 17 

Una vez en la base del pozo continuamos por una gatera estrecha que sale a ras del suelo y que hace retorcernos un poco, con piedras sueltas y rocaje vivo, que se clava con gran facilidad en nuestras carnes como si se tratara de una tortura china, que nos resulta incómoda y que nos lleva a la cabecera del pozo de 17 m. Desde allí y mientras instalo la cabecera aprovecho enfocando hacia el fondo para tener una vista espectacular de la profundidad que tiene, al estar unido con el siguiente pozo de 52 metros que impone respeto.

Un corto pasamanos y una placa en cabecera y por debajo un spitz me permiten llegar hasta un estrechamiento del P17 donde vuelvo a fraccionar en otra placa, para terminar de bajar el pozo que te deposita en un pequeño balcón con la cabecera del P52 en la pared de la izquierda. De las 4 placas que te acercan a la vertical dejo de utilizar la última, al ser la más expuesta ya que a unos 18 m aprox, por debajo, el pozo se convierte en diaclasa y me obliga a fraccionar igualmente aunque la hubiera utilizado.

Se desciende cómodamente y con otros dos fraccionamientos también con placa se llega al fondo del pozo sin mayor problema.

José Manuel y Yolanda decidieron en esta ocasión no bajar hasta el fondo al saber que solo termina la sima en una grieta sin más que ver.

David se animó a bajar hasta el último fraccionamiento donde al ver la grieta del fondo decidió comenzar la subida.

Dejando a David un poco de ventaja, empecé la subida desmontando los dos últimos pozos y recuperando la cuerda de 100 m que utilizamos para su descenso.

En la base del pozo de 30 m donde nos esperaban nuestros compis José Manuel y Yolanda, aprovechamos para hidratarnos un poco con agua y acuarius y tomé la delantera subiendo el primero el P 30 para así poder indicar a Joselillo y a los demás como pasar la estrechez de la cabecera y evitar tener algún problema de atasco.

Después de indicar la posición adecuada José, al igual que Yolanda y David, que iba  desmontando el pozo, no tuvieron ningún problema en pasar.

Sin más dilación recogimos la cuerda y volvimos hacia el P 40,  que también subí el primero y así aprovechar para echar una cuerda y recuperar las sacas de material que alivie la subida de los demás.

También en esta ocasión fue David quien se encargó de desmontar el pozo de salida.

Como resumen podemos decir que la Sima de la Cierva, siendo la cavidad más profunda de esta zona es una sima exigente, no tanto por las dimensiones de sus pozos si no más por las galerías estrechas que los unen al igual que la cabecera estrecha e incómoda del P 30.

Los anclajes están en perfecto estado, no tuvimos que utilizar creo recordar más que 4 spits en total, que también estaban en buen uso.

Utilizamos un trozo de 15 y una cuerda de 50 metros  para el pasamanos de acercamiento y el P 40. Para el P 30 utilizamos una cuerda de 40 y para los dos últimos pozos el de 17 y el de 52 metros, utilizamos un cordino de 100 m.

Una buena actividad, en la que pusimos a prueba nuestros dos nuevos socios David y Yolanda y en la que pudieron demostrar las ganas que tienen de hacer espeleo y que estuvieron, teniendo en cuenta la dificultad de esta sima y salvo un puño desmadrado, muy a la altura de las circunstancias. Enhorabuena chicos.


El video resumen en el siguiente enlace: https://youtu.be/EdKC9a_Pr68 editado por David. Y en el: https: https://youtu.be/3LOd53W6VBQ otro editado por Miguel y el último video editado por José Manuel https://youtu.be/CUljzR5-OfM

viernes, 15 de mayo de 2015

Coventosa

Fecha de la actividad: 18 de abril
Participantes: Diana, Yolanda, Quique, José Manuel, José Luis, David, Miguel y Lluis

Tras el chasco de Calleja-Rebollo pusimos rumbo a Coventosa, cueva repetidas veces visitada por ADER pero que no deja de ser una de las catedrales de la espeleología cántabra, un clásico digno de ser conocido por los socios que aún no habían estado.

El acceso a la cueva es sencillo, cercano y cómodo. Bastante tiempo y energía habíamos perdido anteriormente, por lo que era la cueva perfecta para llevarnos un buen recuerdo del fin de semana en Cantabria y enderezar el fracaso de Calleja-Rebollo.

La boca de entrada es amplia y llegar a la primara rampa descendente es fácil, no entraña dificultad alguna. Ya allí es necesario bajar con aparatos, hay una escala permanente pero mejor es echar una cuerda para superar este desnivel con seguridad y mayor comodidad.

Boca de entrada a Coventosa, preparados y con alegría

Rampa descendente inicial. Miguel en plena bajada, tanteando el camino

Turno de Diana, bajando la misma rampa

Bajado este primer obstáculo nos dirigimos a la Sala de los Fantasmas, a la izquierda, lo cual conlleva un descenso progresivo hasta llegar a un gran espacio repleto de formaciones que, más que miedo, inducen un efecto balsámico, de admiración, disfrutamos contemplando un bosque de estalagmitas grandes, blanquecinas, con aspecto realmente fantasmagórico. La belleza de esta sala bien merece la fama de esta cueva, y el buen estado de conservación en general sorprende, dado lo fácil que es acceder a esta sala. Rogamos sigamos todos preservando la belleza y conservación de este lugar.

Sala de los Fantasmas

Sala de los Fantasmas. Virgen con niño observada por Lluis

Grupo en la Sala de los Fantasmas, cerca del final

Sala de los Fantasmas

La imaginación se recrea con facilidad buscando paralelismos entre los espeleotemas y las Vírgenes con niños, los pulpos, las medusas... y tantas otras clásicas asociaciones morfológicas con personas, animales y objetos. 

Sala de los Fantasmas. Quique hacia el lago final
Sala de los Fantasmas

La ruta sigue descendiendo entre decenas de formaciones, además de los numerosos espectros que dan nombre a la sala. Al final la zona termina en una zona inundada con un pequeño lago que incrementa aún más la belleza con los reflejos de las formaciones existentes.

Lago al final de la Sala de los Fantasmas

Lago en la sala de los Fantasmas

Llegados a este punto, algunos alimentaron también las necesidades del cuerpo con un ligero y breve picoteo restaurador.

Retomamos el camino de regreso para dirigirnos y acercarnos hacia El Gran Cañón, puente de conexión con la Sima de Cueto... de haber tenido tiempo, que no era nuestro caso.

Nuestro objetivo era llegar al menos a Los Gours, para lo cual hay que llegarse a la Sala Declive, una gatera descendente que acaba transformándose en una rampa fácil y hasta divertida de bajar. Superada ésta, hay que sortear un par de pasamanos, el primero de ellos instalado con cable de acero y el segundo algo más complicado, con algún pequeño resalteo que te lleva hasta el primero de los lagos o Gours.

Gatera inicial del descenso Declive. José Manuel tomando posiciones para dejarse escurrir

Bajando por el descenso Declive, poco antes de poder levantar cabeza

Pasamanos inicial hacia Los Gours, con cable de acero

Yolanda bajando resalte tras el segundo pasamanos. ya se escucha el río

Allí coincidimos con otro grupo pequeño con el que compartimos la belleza de aquel lugar, que no es más que una poza inundada que marca el nivel freático de la cueva. El agua es de un bello color turquesa, con apetitosa y traicionera invitación a un baño gélido para quien pique. De fondo se escucha claramente el río que se dirige a través del Gran Cañón a los tres lagos de la travesía con la sima Cueto.

Primer pequeño lago, de gran belleza

Los Gours, primer pequeño lago bajo la atenta mirada de Miguel. ¿Un bañito?

Llegados a este punto, algunos continuaron poco más río abajo hasta llegar a otra zona que hacía impracticable el avance sin mojarse, para lo que no veníamos preparados. Dimos entonces marcha atrás deshaciendo el camino hasta salir contentos y satisfechos de haber reconducido el día, que empezó con intenciones bien distintas en lo que a la cueva se refiere.

David subiendo el Declive, camino de la salida de Coventosa

Rampa de salida, por la cuerda... mejor que por la escala.

Salida de la cueva Coventosa

Si quieres ver unos vídeos de la actividad, pincha en los siguientes enlaces:

https://youtu.be/tJw6aKem_1M (vídeo y montaje de Miguel)

https://www.youtube.com/watch?v=TfACmWq5A_Q&feature=youtu.be (vídeo y montaje de José Manuel)


Texto y fotos: Lluis


Torcón de Calleja-Rebollo

Fecha: 18 de abril de 2015
Participantes: Diana, Yolanda, David, José Luis, José Manuel, Quique, Miguel y Lluis


Esta cueva, en la fecha de la visita, se encontraba cerrada su entrada por un gran bloque de caliza. Esta fue la desagradable sorpresa que nos llevamos al llegar a la torca, tras una esforzada subida por un camino mal marcado o inexistente en zonas.

El bloque impedía el acceso al interior, tampoco llevábamos medios para retirarlo, así que tuvimos que darnos la vuelta con el desagradable sabor del fracaso y la desilusión, junto con la extrañeza de cuándo y como había ido a parar esa roca allí. Preguntamos por ello a una lugareña ya abajo en una aldea, quien nos dijo que le sonaba que estaba obstruida...

Boca del Torcón Calleja-Rebollo

Bajando la torca

En fin, media vuelta y reconducimos el día tras el consiguiente debate de que hacer, que fue finalmente ir a Coventosa.