domingo, 19 de octubre de 2008

Sima de la Cierva

fecha: 18 de Octubre de 2008
participantes: Miguel, Jose y David
climatología: lluviosa

Llegamos sin error hasta la boca de la sima, que teníamos localizada por GPS, pudiendo aparcar la furgoneta en la misma puerta.

El primer pozo, de 40 metros, que puede apreciarse desde el exterior, sería el más cómodo de todos por su amplitud y la suavidad de sus bordes.
Desde la primera sala de aterrizaje, de frente se accede a un espacio con algunas formaciones bastorras: banderas y estalactitas murales. A la izquierda, salvando una barricada, y volviendo a girar a la izquierda, un pozo (P17)que no descendimos.

El recorrido principal se desarrolla por una gatera descendente que se encuentra a mano izquierda antes de la barricada. Por aquí unas pocas basuras arrojadas a la sima: zapatos, latas oxidadas...
Alcanzamos rápidamente un amplio pozo (P31), que tampoco descendimos, con una cuerda pasamanos (innecesaria) para continuar el recorrido horizontal, por una incómoda diaclasa inclinada, hasta llegar al P30 que según la topografía es el camino hacia las profundidades.
Hubo algunas dudas sobre si éste era el pozo correcto debido a su estrechura incial. Salvada esta inconveniencia, la sima continúa algo más amplia de anchura y muy alargada, hasta alcanzar un descanso causado por un desprendimiento en el que grandes bloques han quedado encajados. Desde ahí un fraccionamiento hasta aterrizar en una sala bastante amplia, amplia relativamente a los espacios por donde nos estamos moviendo.

Nueva gatera, retorcida y estrecha, con algunos resaltes descendentes, hasta llegar al pozo final, dividido en dos tramos P17+P52.
Afuera llovía y por aquí había charcos, por algunas salas superiores caían gotas, y las pocas formaciones tenían sus gotitas en punta.
El último pozo fue el peor para las cuerdas, en especial en la subida, por los roces unidos al chicleo.

Hasta en los fondos podían encontrarse restos orgánicos: ramitas, trozos de cortezas, y líquenes en las rocas; que increíblemente el agua logra arrastrar hasta aquí desde la superficie.
-153 metros descendidos.

Cuando logramos salir todos era ya de noche y llovía, lo que pudo dificultarnos el regreso hasta la carretera asfaltada (a unos 3 kilómetros de la sima). Las pistas se embarran, las ruedas patinan y siempre está el riesgo de que el vehículo se quede atrapado en el barro. No era el mejor día, desde luego, para ir hasta la sima.

En resúmen: una sima perfectamente instalada, basta llevar cuerdas y mosquetones, son poco los tramos volados, ya que casi siempre encuentras una pared cercana donde hacer pie y resaltes en los fraccionamientos donde erguirte y cambiar de cuerda cómodamente. Con muchas estrecheces, pasadizos incómodos, y sin interés "paisajístico" de formaciones; aunque buena para prácticas de progresión vertical con varios tipos de dificultades.
Se puede llegar hasta la boca en un vehículo de bajos altos, furgoneta o 4x4, a través de pistas en muy mal estado.


cabecera del pozo de entrada


Algunas formaciones bastas junto a la primera sala de aterrizaje.


Cabecera primera del P17+P52 (P17)


Cabecera segunda del P17+P52 (P52, alternativa occidental)


Descendiendo el P52 occidental

domingo, 5 de octubre de 2008

El Trifón

fecha: 4 de Octubre de 2008
participantes: Miguel, Jose Manuel y David
climatología: soleado y fresco

El Trifón es una cavidad descubierta hace relativamente poco, tras una desobstrucción que duró años, por parte del grupo Niphargus de Burgos.

La entrada impone: por su reducido tamaño, y por lo que sabes que te espera después.

Nos enfundamos los neoprenos y pa' dentro. Un túnel estrecho fruto de la ajustada desobstrucción, plagado de mosquitos, un pequeño resalte y ¡al agua!
Un paso estrecho inundado, de medio metro de anchura a la altura de la superficie del agua y más de 30 metros de recorrido en la mayor parte del cual no haces pie, aunque se pasa cómodamente propulsándote con las paredes.
Finalmente llegamos a una sala inclinada y de techo bajo por el que nos escurrimos progresando hacia arriba hasta llegar a un fondo de saco: se puede continuar por una gatera ascendente o lanzándose de nuevo al agua por un estrecho canal. Optamos por la gatera, llegando a una sala con formaciones y descendiendo posteriormente hasta un sifón, que exploramos hasta comprobar que comunicaba con el canal anterior, de modo que usaríamos esa alternativa para el regreso, excepto Jose, que no logró caber por la estrechez final.

Desde este sifón continuamos en dirección Oeste hasta llegar a una zona donde se levanta un precioso resalte como una montaña de botoncitos, junto al cual destaca en lo alto de la pared izquierda una formación en forma de "muela".

Trepamos y destrepamos unos metros más adelante, para introducirnos por un corto tubo y desembocar en un desfiladero estrecho y de gran altura, por el fondo del cual discurre el río con muy poca profundidad.

Las galerías principales del río siguen una dirección Oeste, Noroeste, Suroeste, sin giros demasiado bruscos, corriendo el agua siempre hacia el Este.
Este tramo se hace eterno, sin divisar el final y a veces ni el alto techo, hasta que llegamos al lago (sifón principal), en el que tenemos que nadar de nuevo.

Pasado el lago un laminador lleno de barro en el que nos rebozamos hasta llegar a una sala figurativamente redonda en planta, "la placita", sobre la que se abren terrazas a más altura y de la que parten varias vías ascendentes.

Aquí nos separamos para explorar cada uno por un lado. La vía principal es trepar por la embarrada roca hacia el Oeste y posteriormente continuar ascendiendo por una gran rampa, ayudándonos de los bloques y formaciones que crecen en ella para progresar.
Desde lo alto, nuevamente, varios caminos:
-En dirección Este sale un amplio corredor con pequeños gours, "bolitas", coladas y tubitos "macarrónicos", que alcanza gran altura más adelante... hacia arriba y hacia abajo. Seguir avanzando a este nivel por las repisas que vierten al abismo es arriesgado-imposible sin el traje de Spiderman (hoy veníamos con el de Star Trekk); hacia abajo se puede destrepar un poco hasta divisar el río que suena. Suponemos que nos encontramos justo encima de la galería que recorrimos antes de alcanzar el lago.
-En dirección Oeste por arriba se abre un pasillo abierto al abismo en el que crecen macarrones y como cristalizaciones blanquecinas (disculpen mis torpes descripciones, pero el que escribe no tiene suficientes nociones de geología).
-En la misma dirección, a un nivel inferior, tomamos el camino que nos llevará hasta la "sala del campamento", donde como se puede deducir, hay montado un campamento, y en la que se hallan unas curiosas estalactitas de gran tamaño.

Aquí empieza la parte grande, caótica y seca de la cueva. Un gran corredor con varios quiebros, caos de bloques, subidas y bajadas, comunicaciones con cauces paralelos... hasta llegar a un fondo ciego donde parece haber habido un derrumbe.

Poco antes se abría un ramal hacia atrás que comunicaba con nuevo cauces; el de la izquierda no lo seguimos por falta de tiempo, el de la derecha resultó ser precioso: serpenteaba hasta llegar a un túnel cuyo suelo estaba formado por fina arena blanca, como de playa, y más adelante un sifón sonoro al remover el agua, más allá del cual no se pudo proseguir.
En cualquier caso, el sifón me sirvió de refresco (los demás no se metieron). Y es que tanto tiempo con el neopreno acalora.

El regreso hasta la salida nos llevó dos horas y media aproximadamente. Dentro de la cueva estuvimos 6 horas.
Salimos sucios y con muuuucha sed (paradójicamente).

En la salida del primer sifón, soltando lastre de agua.

Montañita junto a "la muela"

"Lago blanco lago negro..."

Trepando desde la sala de "la placita" por la embarrada pared.

Pasillo superior

Rojos, ocres y azules... y una figura humanoide...

Paredes "de coral"

Junto a la sala del campamento.

De la tribu de los Carasucias.

Topografía-croquis del recorrido.
Pulsa sobre la imagen para ver algo...

La misma topo, pero partida para que se pueda leer.
La zona del "gran cauce seco" requiere una revisión pues está desproporcionada;
es la más difícil de memorizar debido a lo caótico de su recorrido.
Y esta zona es sin duda la más interesante para la exploración por
las numerosas comunicaciones que se abren desde ella a otros cauces.

A lo largo de la cavidad se encuentran numerosas marcas de
topografía en hojitas apresadas con rocas, de los de Niphargus sin duda.

sábado, 26 de julio de 2008

Simas en Villanueva de Alcorón

Fecha: 25 de Julio de 2008
Participantes: Miguel y David
Climatología: Sol con rachas de viento fresco.

Comenzamos la búsqueda por una zona errónea, en la que tan sólo encontramos un pozo de unos 3 metros ciego en el interior.
Volviendo hacia atrás, hallamos el camino correcto, el que lleva a través del bosque a las principales simas de la zona.
Localizamos Manuel Mozo y la de La Cierva, y de paso Bocaquemada, un agujero junto a un camino, y dos simas en medio del bosque plagadas de mosquitos, luego habrá que asomarse en otra época del año.
Los caminos malísimos para los vehículos, apenas se puede pasar de 20 Km/h y en varios tramos los bajos del coche peligran, por lo que con un coche normal, sólo se puede circular por las pistas principales, y con cuidado.
Debido a esto, no pudimos hacer la de La Cierva, como teníamos pensado, ya que quedaba bastante lejos como para cargar con el equipo.

Sima de Manuel Mozo

Sima de Bocaquemada

Sima de la Cierva, con Miguel pletórico por haberla hallado.

Sima junto al camino. Agujero protegido con ramas. Es posible que se haya abierto hace poco.

Sima en el bosque. En verdad son dos simas cercanas; la primera tenía un primer pozo de poca profundidad, por lo que me hubiera metido a investigar si no fuera porque el interior estaba infestado de mosquitos. La segunda requeriría cuerdas desde el principio.

sábado, 5 de julio de 2008

El Coverón

Fecha: 14 de Junio de 2008
Participantes: Jose Manuel, Miguel Ángel, Alfonso, Luís, Kike, Jose Luís y David.
Climatología: Soleado

Llegó el día de la actividad, la mañana era bastante buena y soleada, paramos en una curva de la carretera que sube a la cruz de Uzano, y allí nos pusimos los trajes y demás aparejos que conlleva la mayoría de las veces nuestra actividad espeleológica que tanto nos gusta, como si de un ritual se tratara y fuera requisito obligado antes de entrar en cualquier cueva.

Comenzamos nuestra marcha hacia el Coverón, hacía aproximadamente 2 años que habíamos encontrado la boca Jose Manuel y yo por las prospecciones que hicimos en esa zona, desde entonces no hemos vuelto a esa zona, lo cual nos llevó a equivocarnos y meternos por bosquecillos encantados de maleza y muchas lianas de zarzas cariñosas que nos abrazaban a nuestro paso dándonos a entender que no íbamos por buen camino. Después de una hora aprox. logramos encontrar gracias a David la boca de la cueva.

Sin más dilación bajamos la empinada y resbaladiza rampa de entrada y ya dentro de la gran galería pudimos observar la altura de su Bóveda.

Decidí que primero echaríamos un vistazo a la zona de la derecha ( Galería del árbol) que, según la información que teníamos de otros grupos que ya habían estado allí, merecía la pena ver.
Nos gustó la curiosa formación de la galería del Árbol llena de ventanales y redondeles a un lado y otro de nuestro paso. Siguiendo el camino principal, llegamos a una pequeña marmita con agua y una colada en la que encontramos una escala con cuerda de unos 7 metros aprox. donde nos colocamos los aparatos y decidimos subir.

La escala no llegaba del todo al suelo aunque no parecía que estuviera en mal estado y la cuerda aparentemente tambíen estaba de buen uso, por lo que decidí subir y ver como era el resalte que aparentemente no parecía de dificultad.
Tras subir y pasar el ventanal agaterado de su cabecera y teniendo cuidado de no meterme en la marmita colgada que había en la parte alta, fueron subiendo los 5 componentes del grupo.
Aprovecharon para hacer unas fotos ya que el sitio lo merecía; se oía chorreo de agua a un lado de la marmita que, aunque era alargada se podía salvar por uno de sus lados gateando, hasta una sala con unas bonitas formaciones y una especie de gours desfondado con agua en su fondo.

Seguimos la galería principal que nos iba llevando cómodamente hasta una diaclasa donde no se veía continuación, hasta que en su mismo pié y entre piedras sueltas, una gatera con mucha corriente de aire nos da la continuación.

Hecho un vistazo para ver lo estrecho de la gatera y veo que efectivamente es bastante estrecha, pregunto al grupo si tienen intención de seguir para no pasar en valde, sólamente David se anima a pasar con lo que después de dejarle pasar le sigo para ver las curiosas galerías con bonitas formaciones que hay al otro lado. Un laguito sifonado y columnas de formas caprichosas adornan el conjunto de la zona . David aprovecha para hacer unas fotos y al ver que para seguir hay algunas gateras que explorar, lo dejamos y volvemos con el grupo que está esperando para ver la zona del pozo de 17 m.

Volviendo a la rampa de Salida y en su fondo, detrás de un gran bloque, una corta gatera nos da paso a una gran galería que en su fondo se ciega. A la derecha una galería en forma de meandro no parece continuar, y a su izquierda cuelga una cuerda de un resalte y una rampa estrecha, que tiene un roce criminal. Subo con mucho cuidadín para no cargar mucho sobre la cuerda y subo la rampa donde se encuentra en su cabecera el pozo de 17m que tenemos en la bibliografía. Decidimos montar una cuerda que salve el resalte protegida con una saca para que no roce, de esa manera suben 4 del grupo ya que Kike y Jose Luís se van para la salida... (y a ver el fútbol)

Bajamos el pozo de 17 m. que está instalado en fijo y en buen estado de uso las cuerdas y los fraccionamientos, y husmeamos por las galerías bajas un poco laberínticas, que nos hacen ir por pasos en forma de meandro estrecho fósil que, después de llegar a una gatera seguida de una grieta estrecha con final en un codo cerrado hace que solo pasemos David y yo ya que los demás no están muy animados.

Seguimos la galería al otro lado del paso anterior buscando la continuación por una cornisa inclinada que nos conduce al final a la parte alta del Cañón del río. Un río que no llegamos a ver ya que es un cañón muy alto y estrecho que oculta el fondo, aunque se oye el ruido del agua corriendo por su lecho.

Hacia el lado derecho pasamos por encima y miramos un poco para poder bajar al río pero no encontramos un paso evidente; sólo gateras que no nos apeteció explorar. Por la izquierda del Cañón del río había una cornisa expuesta que no nos permitía el paso seguro lo que nos hizo buscar una alternativa que David encontró en forma de una gatera arenosa que atraviesa por detrás de la cornisa y sale por otro lado en un balcón desde el que se divisa, enfrente, una instalación de cuerda que baja seguramente al río. Seguimos por la cabecera y encontramos un puente de roca que nos permite saltar por encima del cañón hasta el otro lado, donde seguimos una galería que da la vuelta hasta llegar al montaje que veíamos desde el lado opuesto.

Al no llevar los aparatos ya que los habíamos dejado antes del codo donde dejamos a nuestros compañeros, y viendo la hora que era, decidimos volver para la salida, después de dar unas cuantas vueltas para encontrar la gatera que bordeaba la cornisa. Menos mal que al final David la encontró cuando yo estaba casi al final de la misma y decidí no arriesgar el ultimo paso ya que de caerme seguramente no lo hubiera contado.

Después de volver con nuestros compañeros salimos de la cueva después de unas 7 horas aprox. dentro del Coverón.

Relato de Miguel; fotos de David y Luís.

Dando vueltas algo perdidos sin encontrar la p... cueva.

Boca del Coverón. Al estar hundida, hasta que no estás encima no la ves.


Descendiendo el resalte de la Galería del Árbol

Espeléologo siendo "parido" hacia el piso superior de la Galería del Árbol, a través de la gatera tras el resalte. Si sales demasiado "embalao", te vas directo al agua, y sé de uno que metió el codo...
Bellas formaciones en el piso superior de la Galería del Árbol, en la zona de los laguitos.

Extensión de la Galería del Árbol con pequeñas pero densas formaciones.

Descendiendo hacia la zona del río.

Al pié del pozo de la zona del río

Gran estalagmita en el minilaberinto del desfiladero del río

El paisaje que nos recibe ya fuera de la cueva

Zonas que nos dió tiempo a ver
Más fotos:

miércoles, 18 de junio de 2008

Cubillo del Ojáncano.

Fecha: 10 de Mayo de 2008
Participantes: Miguel, Jose y David.
Climatología: Lluviosa.

En base a las indicaciones del boletín Karaitza nº 9, y tras rastrear los bordes de la carretera bajo una suave lluvia, al fín Miguel localizó la boca. Una pequeña entrada de unos 50 centímetros de diámetro sobre un empinado escarpe, a unos 6 metros sobre la carretera.

La gatera de entrada desembocaba rápidamente en un pozo equipado con una cuerda en muy mal estado; estado del que nos percatamos en el momento de salir. La vengativa cuerda se descamisó cuando el último, Jose, estaba en ella. Por suerte se rompió a la altura del bloqueador inferior, y no hubo daños personales.

Aterrizamos en una rampa embarrada en una gran cavidad que se extendía a un lado y al otro repleta de bloques. primeramente exploramos la zona norte: una cascada y un laberinto inferior de estrechos túneles entre los intersticios de los bloques.
Dejamos esa zona y avanzamos hacia el sur saltando bloques por una gran sala hasta llega a una vistosa zona con numerosas formaciones en su parte izquierda, columnas principalmente, "El salón de las columnas".
Desde el techo, plano, colgaban macarroncillos alineados siguiendo líneas de filtración, dibujando mosaicos.

Desde aquí, hacia el sur y hacia la derecha se alcanza una repisa bajo la cual hay otra sala más pequeña pero más espectacular "La sala de los Macarrones". Se puede descender por los intersticios que quedan a mano izquierda, o mismamente destrepando por las irregularidades de la cara izquierda al borde de la caída.

Desde el Salón de las columnas la ruta principal continúa hacia el Sur, destrepando con mucho cuidado por una cascada de bloques redondeados y peligrosas caídas entre ellos.
Otra cascadita de agua (afuera llovía, de modo que quizá estas cascadas sean eventuales), y nuevo giro hacia el Sur.
A mano izquierda había una sima que no descendimos, pero sí lo hicimos por el doble pozo (doble porque tenía un agujero al lado que desembocaba en el mismo sitio) de 7 metros que estaba a la derecha, al otro lado de una pared de roca, equipado con spits.

Desde aquí abajo, nuevamente varios caminos que seguir, aunque el principal es un largo corredor que se dirige hacia el sur, en los primeros metros en forma de estrecho laminador del que descuelgan macarrones aislados. Al final de este antiguo cauce llegamos a un nuevo pozo, equipado con cuerda. Miguel fue el primero en descender y tuvo que subir, pues el fondo estaba inundado.

Retrocedimos un poco y exploramos un estrecho canal ascendente que salía a mano izquierda (mirando al norte). Arriba se abría en una sala más amplia; giro de casi 180 grados a la derecha, y nueva ascensión entre grandes bloques. Antes de llegar al final, trepamos a mano izquierda y llegamos a la "Sala de la Pirámide", una ladera en la que crecen "arbolitos" (estalagmitas altas y delgadas).
Descendimos la "ladera" hasta llegar de nuevo al punto de partida del segundo nivel, al pie del pozo de 7 metros, habiendo esquivado el laminador.
Exploramos la zona norte, por donde corría el río y caían arroyitos de agua potable. Hacia el fondo varios túneles estrechos, derrubios y pisos inferiores intercomunicados. Todo esto en muy poco espacio.

A la salida aprovechamos la abundancia de agua para ducharnos en una cascada junto a la carretera.

Entorno de la entrada a la cueva

Miguel en la colosal entrada.

"arbolitos"

Topo de la zona recorrida.
Pulsa sobre la imagen para verla más grande
Notas sobre el mapa:
El mapa está realizado de memoria en base a los recuerdos del recorrido a modo de borrador, no se han realizado mediciones de ningún tipo, luego las dimensiones y proporciones no guardan relación con la realidad.

Presentación

Bienvenidos al cubillo de los Espéleo-Romeros (A.D.E.R.), un grupo de espeleología con base en Madrid formado por miembros de larga experiencia, media y otros con no tanta.

La agrupación se fundó en 1993, por lo que llevamos más de 20 años husmeando por cuevas y simas de España.

Como club hacemos salidas para visitar cavidades que de antemano sabemos o pensamos que merecen la pena, contando con topografías, informaciones de otros grupos o de la memoria de los nuestros, moviéndonos sobre todo por los macizos calcáreos de la Cantábrica y zona Centro-Este de la península (la Ibérica y en menor medida las Béticas).

Aceptamos nuevos socios con experiencia, mucha o poca, o novatos con ganas e ilusión, os daremos instrucción básica, aunque también puedes acudir a la Federación de Espeleología, donde podrán informarte de cursos de aprendizaje. Sea como sea y si te gustan las cuevas, te atenderemos.

Si deseas contactar con nosotros puedes mandar un email a:
luisder.100 arroba gmail punto com